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KUSAMAKURA. Almohada de hierbas.

Por Ana Castro

Título: KUSAMAKURA. Almohada de hierbas.
Autor: Natsume Soseki
Comentario:

Durante el tiempo que Soseki fue profesor en la provincia de Kumamoto, realizó Viajes a las aguas termales de Nikoi atesorando placenteros recuerdos de los días vividos en esa zona sur del Japón. Con posterioridad (1906) escribió la novela Kusamakura que, de alguna manera, recrea su estadía en esa aldea de montaña alejada del ajetreo y la modernidad que se vivía en la ciudad de Tokio. 

Metafóricamente, Kusamakura alude al viaje, a la búsqueda de si mismo, en un marco natural propicio para la contemplación, el pensamiento y la reflexión. 

El protagonista es un pintor que describe su viaje de ascenso por la montaña hasta la posada de aguas termales del viejo Shioda. En primera persona, nos comenta por qué realiza este camino: "( ... ) para desvincularme de todo lazo humano cotidiano y hacer lo posible para convertirme en artista, era esencial que pudiera observarlo todo como si se

La devoción del sospechoso X

Por Roberto Tito Tchechenistky

Título: La devoción del sospechoso X
Título original: Yôgisha X no Kenshin
Autor: Keigo Higashino
Traducción: Francisco Barberán / Marc Barrobés
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama
Fecha de publicación: Septiembre de 2011
Comentario:

Keigo Hagashino, nacido en 1958 en Osaka, ya había tenido su bautismo de fuego como escritor a los 27 años, cuando obtuvo el Premio Edogawa Rampo por su novela “Hokago” (“After school”) en 1985, y

El Color Prohibido

Por Juan Agustín Onis Conde


Título: El Color Prohibido

Autor: Yukio Mishima

Comentario:

El Color Prohibido: Arquitectura de un color

Veo la muerte de Mishima como arte. Mishima fue su propia obra de arte. En 1951 surge Kinjiki “El Color Prohibido” siendo color, en este caso un eufemismo de homosexualidad. En 1953 Mishima brinda un fin a la obra con su segunda y ultima parte Higyou “El Placer oculto”. En la edición en castellano, ambas partes se presentan fusionadas sumando casi setecientas páginas, su trabajo de mayor longitud. Durante esta obra, de carácter autobiográfico el espíritu de Mishima transmigra dividiéndose en dos, por un lado Yuuichi, el joven que carga con su homosexualidad (un Dr.Jekyll naive) y por otro Shunsuké, el anciano y retorcido escritor (un misógino Mr.Hyde) conforman en verdad a una sola persona, no se trata en este caso de un simple reflejo, de un fetch irlandés o de un doppelgänger alemán, si no de dos onryō japoneses

La casa de la mezquita

Por Carola Murata Missagh

Titulo: La casa de la mezquita
Autor: Kader Abdolah
Editorial: Salamandra
Página: 381
Comentario:

Kader Abdolah: la palabra como resistencia

Un exiliado vive en el margen. Siempre sos considerado un extranjero, nunca más volvés a sentirte en casa. Voz del exilio, Kader Abdolah (Irán, 1954) es el nombre que adoptó Hossein Sadjadi Ghaemmaghami Farahani en homenaje a dos amigos de la resistencia contra el sha Pahlevi y posteriormente contra el régimen del ayatolá Jomeini. Refugiado político radicado en Holanda desde 1988, Kader Abdolah habría estado vinculado a grupos clandestinos de izquierda. Su obra se cifra en el intersticio de esta transición política donde la lucha revolucionaria que culmina con la monarquía de la Dinastía Pahlevi encuentra su devenir en la represión del régimen de los ayatolás.

Tanto La casa de la mezquita como El reflejo de las palabras, escritas en neerlandés, exhiben las tensiones políticas de una sociedad convulsionada por corrientes políticas que, si bien abogaban por la caída del sha, poseían una proyección disímil del rumbo que debería seguir el país.

La casa de la mezquita es la historia de una familia y es la historia de la Revolución iraní de 1979. La casa constituye el centro neurálgico alrededor del cual se catalizan distintos discursos en Irán hacia 1979. En torno a ella, la circulación discursiva germina y propaga la caída del sha y la Revolución a partir de una propuesta de antiimperialismo norteamericano, vehiculizada no sólo en el programa de grupos de izquierda sino en el discurso del Islam como condensador de un nacionalismo iraní.  Si hasta entonces la lucha era contra los enemigos del Islam, la consolidación del régimen del ayatolá Jomeini conllevará a la introyección del enemigo en el seno del Islam. En ese sentido, la casa de la mezquita es el reflejo que no se resiste.
                                                                       
Carola Murata Missagh 

Paprika

Por Juan Agustín Onis Conde
Titulo: Paprika
Autor: Yasutaka Tsutsui
Traducción: Jesús Carlos Álvarez Crespo
Editorial Atalanta
Extensión: 354 páginas
Comentarios: Al abarcar “Paprika” emerge aquello de que toda novedad, no es más que un recuerdo. En la cultura del respeto, el gusto por el shock value o por las aspiradoras de un diseño digno de “Mona Lisa Overdrive” nos enseñan el modo en que desde la adusta excentricidad de un pueblo, se veneran iluminantes en el campo que sea, aquellas ideas que satisfagan el ansiado avance tecnológico —el regocijo global, así ha de demandarlo— de esa forma no ha de extrañarnos que mañana, cuando surja el DC Mini (un sofisticado adminiculo que permite que los sueños se bifurquen y se perpetren por terceros) le será remitido el laurel inventivo al propio Tsutsui. Mas sin el artilugio confeccionado por este, Coleridge trajo Kublah Kan a la vigilia. ¿Acaso no fue Jorge Luis Borges quien mediante su eterno Jardín de senderos, se adelanto al hipertexto?. ¿Acaso no era él, quien no cesaba de recordar en cuanta conferencia o ensayo, aquel poema de Chuang Tzu?; Este, soñó que era una mariposa. Sin embargo, al despertar ignoraba si había soñado con una mariposa, o si era la mariposa, que en ese mismo momento soñaba que era Chuang Tzu. Es mediante ese reflejo de sueños en el sueño de otro espejo, que Borges desde un pasado novedoso nos brinda una comprensión del interlineado de la obra de Tsutsui, una comprensión más antigua que los sueños;

¿La historia sueña al lector o el lector sueña a la historia?. Enfocando aquel moebius onírico al genio de Tsutsui, ajeno al ulterior calculo (el que deja a la memoria R.E.M. perturbante, acrisolada y entristecida) el recuerdo se evoca retorico, es Poe con su poema “A dream within a dream” (Un sueño, dentro de un sueño) es acaso, desde dentro de un sueño que esta obra surge. Dentro del holograma onírico que propone Tsutsui, desempeña un papel primordial la racionalidad del budismo, del sintoísmo; Ocho millones son las divinidades del Shinto que viajan por la tierra, secretas. Esos modestos númenes nos tocan, nos tocan y nos dejan. De esta forma el modo en que la tecnología emerge, solo es para ser descubierta y reverenciada —no sin stupeur et tremblements— como una deidad más de las millones, que nos tocan, nos tocan y nos dejan. Esto, conjunto a la raison d'être espejando la alienación y la pertenencia del self (digna de Kobo Abe, por supuesto) liberan a Tsutsui de la denominada sci-fi clásica de Asimov, Bradbury, etc. (Son dioses que emergen de tecnología japonesa, los que sostienen el holograma onírico).

Sueño, en japonés se dice yume. El ultimo capitulo de “Genji Monogatari” se titula Yume no ukihashi (“El Puente flotante de los sueños”). Murasaki Shikibu también adelanto a Tsutsui, con dicha plataforma, o con utsusemi, aquello del cuerpo de la cigarra ya abandonado e incrustado al árbol, como metáfora del yomigaeru (“renacer”). De los sueños renacemos, tal como el recuerdo de Stevenson en la confrontación del personaje Chiba/Paprika, con aquello que el folklore irlandés llamaría fetch y el alemán doppelgänger; el fantasma de alguien vivo, también presente en el relato “El Otro” de Borges o en “Kafka en la orilla” de Haruki Murakami. Intervenir en los sueños, monitorearlos, se convierte en una nueva terapia, lejana de “Toki wo Kakeru Shojo” (La Joven que saltaba en el tiempo) el primer clásico de Tsutsui, de 1967. Por lo tanto, de esta forma, me permito en pos de discurrir Paprika, finalizar continuando el segmento poético de la “Nueva refutación del tiempo” como una insomne refutación onírica.


El sueño es la sustancia de que estoy hecho.

El sueño es un río que me arrebata, pero yo soy el río;

es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre;

es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.

es el sueño el que nos sueña, pero somos el sueño.

Frente al Pacífico



Título: Frente al Pacífico.
Autor: Montserrat Sanz Yagüe
Editorial: Isla del Náufrago.
Comentarios: «Pocos lugares como Japón para vivir al son de las estaciones. Los japoneses están convencidos de que sólo en su territorio se marca claramente la diferencia entre las cuatro. Cada una de ellas llega con sus ritos», escribe Montserrat Sanz en su libro Frente al Pacífico. Esta idea, que establece una relación indisoluble entre los pueblos de Oriente extremo y la naturaleza, forma parte del escaso conocimiento que en Occidente se tiene sobre sus países; la encontramos en películas, en libros, en mangas, incluso en animaciones para niños que nos llegan especialmente desde Japón.  ¿Cómo entenderla sin haber experimentado el impacto que la naturaleza produce incluso entre los habitantes de ciudades densamente pobladas como Tokio o Kioto?

En Frente al Pacífico, Montserrat Sanz Yagüe traza un mapa del carácter japonés a través de una serie de escenas cotidianas que acercan al lector occidental a los valores, las preocupaciones, las formas de ser y de actuar en el día a día de los habitantes del archipiélago nipón; en definitiva, a su forma de ver la vida. Cada escena es relatada con mimo, con un lenguaje simple, pero también con el distanciamiento necesario que evita caer en la idealización o recurrir a los tópicos para hablar y describir el espacio y el tiempo que rodean a la autora. Cada escena es una pincelada de realidad que contiene muchas respuestas, que condensa siglos de historia y de tradición, de la misma manera que cada ideograma que antecede a todos los textos, autoría de Tomoko Miyamoto, condensa la fuerza , la historia y la tradición de un valor estético y ético presente desde hace miles de siglos en la cultura japonesa.

Frente al Pacífico está compuesto por doce artículos, la mayoría de los cuales fueron publicados

Un día de suerte

Por Héctor Gómez Pinos



Título: Un día de suerte, en: VV. AA., Cuentos coreanos del siglo XX
Autor: HYEON, Jin-geon
Editorial: Verbum

I. RESEÑA

Corea ha muerto

Un día de suerte[1], la obra que reseñamos, es un relato corto del escritor coreano Hyeon Jin-geon. Nacido en el último año del siglo XIX (1900) y muerto en 1943, este autor vivió, al igual que todos sus compatriotas, una de las épocas más difíciles y convulsas de la historia de Corea, y es que las esperanzas creadas por los movimientos reformistas de finales del XIX pronto se verían truncadas por la agresión bélica de Japón y su posterior anexión al imperio. La apresurada y forzada entrada en la “modernidad” industrializadora junto a su estatus de país invadido, bajo un Japón que intentaba diluir la identidad nacional coreana y que explotaba sus recursos humanos y naturales sin miramientos, pronto cubrieron a Corea de un sombra de desesperanza y pobreza que se dejó sentir con mayor dureza entre las clases más bajas, pero también entre los intelectuales, que se dividieron en varios movimientos y tendencias con el fin de adaptarse o buscar soluciones a la crisis.

El propio Hyeon es un gran ejemplo de lo dicho: estudió secundaria en Tokyo y cursó estudios universitarios en Shanghai gracias a una dinámica de intercambios en la región pocas veces vista. Con 20 años, precisamente tras fracasar el movimiento independentista de 1919,

Idéntico al ser humano.

Idéntico a Kôbô Abe
Por Ednodio Quintero


Idéntico al ser humano. Kôbô Abe. Candaya. Barcelona, 2010.

Kôbô Abe (1924-1993) ocupa un lugar muy destacado dentro del proceso de la narrativa japonesa hacia su irreversible modernidad. Reconocido en su país y elogiado por escritores de la talla de Yukio Mishima y Kenzaburo Oé, Kôbô Abe, recibió los más importantes premios literarios de Japón. Poco conocido en español, sabemos que su obra ha fijado una atención especial en la ciencia ficción. Sus dos únicas novelas traducidas a nuestro idioma, antes de la aparición de Ningen sokkuri (Idéntico al ser humano, 1967), son Suna no onna (La mujer de la arena, 1962), en impecable traducción de Kazuya Sakai, y Tanin no kao (El rostro ajeno, 1964). Resulta curioso y significativo que el tema común de estas tres novelas sea la identidad perdida, extraviada, destruida o puesta en duda: la búsqueda de las múltiples posibilidades que, al igual que unas larvas latentes en el interior de un ser vivo, pueden aflorar en cualquier momento y en cualquier lugar. Y de estas tres puestas en escena, sólo Idéntico al ser humano comparte las características de un relato de ciencia ficción.
La mujer de la arena, de la cual existe una memorable versión cinematográfica de 1964, homónima, dirigida por Iroshi Teshigahara y con la participación del

La llave

LA LLAVE de TANIZAKI Jun’ichirô

En la lectura de La llave (, Kagi, 1956), aparecen los principales temas que han particularizado a su autor. Los textos de Tanizaki Jun’ichirô exploran la sexualidad en base a relaciones extremas e insanas, de una naturaleza masoquista ligadas a un cierto deseo de autodestrucción.[1] También la dicotomía entre la cultura tradicional japonesa y la incipiente occidentalización. Con esos mimbres, las historias giran en torno a la persecución de una mujer fatal, personaje de idealizada belleza y naturaleza casi diabólica que en ocasiones utilizan el sexo para destruir a su contraparte masculina.[2] Tanizaki transforma el cuerpo femenino en algo así como un objeto artístico ante el que rechaza toda forma de comunicación erótica normal, incorporando así tintes fetichistas al sublimar los pies como máxima expresión del ideal de belleza que pretende alcanzar.[3]




Es común al hablar de este autor dividir su obra, y su biografía misma, entre la etapa inicial en su Tokyo natal, en que se muestra inclinado a las nuevas costumbres y elementos tecnológicos venidos de occidente, y una segunda etapa, tras el gran terremoto de Kantô de 1923. Su traslado a la más tradicional zona de Kansai conllevaría al redescubrimiento de la tradición autóctona y la preocupación por recuperar los valores de su arte y cultura. Hay sin embargo quien, como Edward Fowler, argumenta una continuidad en la trayectoria del escritor en su conjunto, en base a relatos autobiográficos de la etapa inicial sobre la fascinación hacia su madre, de modales tradicionales, que lo habría iniciado en el gusto por el refinamiento cultural más clásico.[4] Otros análisis han explorado también este tema de ecos freudianos:

 ...uno de los aspectos más llamativos dentro de la obra de Tanizaki son las oscuras y laberínticas motivaciones desde los que se hilvanan los vínculos entre los protagonistas masculinos y las figuras femeninas de sus novelas, muy frecuentemente identificados en la ansiada (y psicoanalítica) búsqueda por parte del hombre, en el papel de un indefenso “niño”, de una “madre eterna” que la acoja y la proteja. Hay quien ha querido ver en todo ello una especie de Complejo Genji (así lo denomina, al menos, Anthony H. Chambers en todo caso, no es casual en modo alguno la referencia al Genji Monogatari, novela cuya traducción inició Tanizaki en 1935), dentro del cual la pasión incestuosa palpita bajo una ambigua consideración de la mujer, a la vez una figura materna y un objeto de deseo sexual. Precisamente, esos sentimientos contrapuestos se ven reforzados con un sentimiento (...) de cruel distanciamiento, de inflexible inaccesibilidad.[5]

Historia de la mujer convertida en mono. Siete cuentos japoneses.

Título: Historia de la mujer convertida en mono. Siete cuentos japoneses.
Autor: Junichiro Tanizaki
Traducción: Ryukichi Terao
Revisión y prólogo: Ednodio Quintero
Editorial: Bid & co
Extensión: 188 págs.
Comentarios: Heredero de una tradición milenaria de escritura y cosmovisión artística, Junichiro Tanizaki (1886-1965) es una de las referencias fundamentales de la literatura japonesa del siglo XX. En vida gozó de un amplio reconocimiento como escritor. Recibió numerosos premios, entre ellos  el Premio Imperial (1969). Autor de una obra vasta que incluye novelas y cuentos, muchos de ellos aún no traducidos al castellano, fue considerado como un potencial ganador del Premio Nobel. Se podría decir que es un escritor de culto en Japón, donde se han editado y reeditado sus obras, cuyos principales títulos en castellano son: El tatuador, colección de cuentos publicado en 1910; las novelas Hay quien prefiere las ortigas (1929) y La historia secreta del señor de Musashi (1935); el ensayo Elogio de la sombra (1933), y otras novelas como Las hermanas Makioka (1947); La llave (1956), y Diario de un viejo loco (1962).